

Todo Azul
Azul Tex demostró un dominio avasallador toda la competencia y como resultado se hizo de su segundo primer lugar en sus últimas cuatro gracias a una monta avezada de Silvio Amador Ruiz
Por Jesús Serrano
El gran Silvio Amador Ruiz estaba montando en una forma despreocupada mientras bromeaba con su caballerango y describía el momento haciendo formas con las manos. En el Círculo de ganadores una comitiva deseosa de comenzar el festejo lo esperaba. Silvio disfrutaba ilustrando una carrera que había sido ganada de una forma impactante minutos antes. Su sonrisa alcanzaba para todos y Azul Tex, el potro colorado de tres años parecía disfrutar el momento de la misma forma.
Fue algo que dejó a todos helados. ¿Cuántas velocidades tiene un caballo?, un neófito primerizo pudo preguntarse si decide ver esta carrera en la página de internet. Fue de vértigo. Ver cómo el cohetón se prendía en los cascos de Azul Tex. Era como un virus extendiéndose por la arteria de arenilla. Tomando posesión gradual de cada palmo de ese organismo oval. Esa pesadilla huye, se irá pronto y a su persecución se lanza Archguimbau, pero pronto ve cómo una cabeza se transforma en dos y como dos se transforman en un largo y como… (ok, ya me entiende).
Una hegemonía, no obstante, que todos esperan ver languidecer al llegar a la curva. A la media milla parece haber la sombra de una duda en alguna parte de esa mágica simbiosis llamada Azul-Silvio, parece haber un paso menos veloz en él, Archguimbau aprovecha para ponerse otra vez a la saga en el comienzo de la sinuosa hacedora de viudas. Pero el Azul no se extingue, comienza a expandirse en una explosión más de color, Azul para él, negro de luto para… los demás.
Lejos de ir cediendo metros gradualmente como un navío que se hunde en el océano a la mera hora, su intensidad aumenta. Si no van por él, los humilla. El efecto de la curva hermana a Azul Tex con Archguimbau, ¡pero oh malditas y tramposas apariencias!, en realidad esto ya es una masacre, cuatro largos al salir de la curva.
Todos sabemos, sin embargo, que cuando se acomoden para pelear la recta final, los cohetones de Azul podrían empezar a apagarse. Toman lugar, Archguimbau irá por todo, no le arrebatarán ésta… sorry, demasiado tarde. Azul Tex ha iniciado un escape final que dejará a todos sin duda alguna.
Sigue ese camino, el esfuerzo del comienzo permanecía intocado dentro de él. Así transita los últimos metros. Atrás, Arch parece darse por vencido, la distancia es ya demasiada. Azul Tex había puesto un mar de arena entre él y… los demás.
Portentoso escape
Azul Tex de cuadra Vivian concretó de ese modo su fuga hacia su segundo primer puesto en las últimas cuatro al ganar por nueve largos de distancia, concretando el extenuante periplo de los siete furlongs en tiempo final de 1.26.4. El segundo lugar fue para Chico Fresa y el tercero para Young Eagle.
“Yo no esperaba una carrera tan fácil, le veía (a Azul Tex) las cualidades, el entrenamiento que traía lo hacía ver muy bien, pero no pensé que me fuera a desarrollar tanto en esta carrera, a mí también me dejó con la boca un poco abierta, porque al final se vio muy superior el caballo, lo hizo lucir fácil. Hasta se ve en él un buen prototipo de caballo para las carreras más importantes”, compartió con nosotros el jinete ganador, Silvio Amador Ruiz.
¿Cuál fue el momento en que le dijiste a Azul Tex: vámonos?
“Desde que el caballo arrancó, en cuanto abrieron las puertas del arrancadero, el caballo agarró un paso muy fácil hacia adelante, se puso a galopar enfrente, en un momento como que sentí que empezó a aflojar el paso, que el grupo se estaba acercando demasiado, fue entonces que lo animé, le di más intención y con eso el caballo tuvo para venirse toda la carrera adelante, manejando el grupo a su gusto, y al final, se los quitó, nunca los tuvo con él y el caballo terminó muy fácil”.
¿Qué sentiste al ver que estaban muy por atrás cuando ya casi estabas en la meta?
“Una vez que entramos en recta final, eché una miradita para atrás para ver cómo venía el grupo, vi que estaban todos muy lejos, me acomodé en la silla y seguí animando a mi caballo a llegar a la meta. Se vino tan fácil que no tuve que esforzarme ni yo”.
Y finalmente, un mensaje de Silvio para todos sus fans (y vaya que los hay) y para los amantes de las carreras de caballos del Hipódromo de Las Américas.
“Que crean en ésto, en las carreras de caballos, que es un deporte sano, que apoyen al Hipódromo de Las Américas, que somos gente sana, gente de deporte, y que vengan a visitarnos, a divertirse y a vibrar por la pasión de las carreras, que es el deporte de los reyes”.
Ha dicho el maestro.
Foto: Miguel Á. Espinoza / Hipódromo de Las Américas











