La edad de la punzada /y 3

Sábado, Mayo 05, 2012
Don Arturo y Edgardo, la siguiente sensación

Aunque los tresañeros hayan tenido un gran año, salvo excepciones, los entrenadores se niegan a arriesgar su integridad en carreras tan demandantes como el Handicap de las Américas del 26 de mayo próximo

Por Jesús Serrano

Por tal motivo, el desarrollo de un caballo es muy importante, debe recorrer todas sus etapas, desde la niñez a la holgada existencia de un patriarca orgulloso de su linaje de campeones, todo un ciclo de vida, en efecto.

“A los dos años tiene que estar corriendo un caballo de carreras, porque hay premios económicamente muy importantes para esa edad. A los dos años es un bebé, todavía no está maduro físicamente, su sistema músculo-esquelético; su sistema respiratorio, todavía no está totalmente maduro, por tal razón no se les puede exigir tanto, como a un adulto”, explica Wilfrido Ramírez Valadez, médico veterinario oficial del Hipódromo de Las Américas.

Mientras trabaja revisando a los competidores Cuarto de Milla en el ensilladero, Wilfrido además explicó el devenir de ese héroe desde la más tierna infancia.

“Un caballo crece hasta los cuatro años, pero a los tres alcanza la mayoría de las veces el tamaño que va a tener de adulto, pero dentro de los tres y los cuatro todavía embarnece un poquito, la masa muscular se hace un poco más madura, crece, por tanto uno de tres frente a uno de cuatro es un caballo, más inmaduro, hasta más débil si se quiere decir así”, apunta Wilfrido mientras hace su ronda.

Pero para Ramírez es importante señalar que como todo en la naturaleza, existen excepciones.

“Aunque, hay caballos de tres años que pueden competir con los de cuatro, pero ahí ya depende de la pericia de cada entrenador. Tiene que conocer a cada caballo, saber si lo pueden arriesgar, si ya tienen un desarrollo físico mayor”, comenta. “Es como los humanos, un niño de cuatro años, si lo pones a correr con un niño de seis años, pues tiene más ventaja el segundo, porque está más desarrollado”.

El médico veterinario también detalló esa necesaria comparación del desarrollo del caballo con la de un humano.

“(un caballo de dos tres años) Ha de tener unos 20 o 22 años humanos, más o menos. Cerca de los 18 o 24 meses adquiere su madurez sexual, es decir, puede empezar a reproducirse, aunque no es la época más apta para empezar su ciclo reproductivo, pero digamos que esa es su pubertad”, analiza pensativo.

Pero como todo adolescente precoz en la edad de la punzada, ese lapso pasará y el ejemplar ingresará a una nueva etapa.

“A los cuatro años el ejemplar tiene unos 27 o 28 años, casi 30 años, cuando están en plenitud, son unos jóvenes que le pueden dar vuelo a la hilacha y todo” (risas).

Pero Ramírez continúa relatando el ciclo de vida:

“Además te esperas un poquito, —hablando aquí de caballos de carreras— a que el caballo haya corrido, porque así sabes si fue bueno corriendo. Tienes que ver su linaje, sus padres, sus abuelos, sus hermanos, si éstos ya corrieron, si lo hicieron en premios importantes, qué tanto dinero ganaron, si fueron buenos caballos, y después ya lo puedes utilizar como semental. Te conviene más que haya sido probado en las carreras, que hayas comprobado que es bueno, a que no sepas.

Finalmente, Wilfrido nos explicó cómo ese mapa mental es tan importante para un caballo atleta como para un humano.

“Los caballos de dos años no han todavía madurado su temperamento, entonces uno de cuatro años ya tiene un temperamento definido, ya sabes cómo puede reaccionar, mientras que uno de tres años es impredecible”.

El futuro es de Edgardo

En su establo de Rancho Pozo de Luna, Arturo Ruiz García, muestra al mundo a su estudiante más sobresaliente del segundo curso. Con orgullo lo acaricia en la cabeza y lo insta a posar para la cámara, lo toma con cariño y con su manos mece su pecho hoy caído “tengo que hacer que esto se convierta en músculo”, dice el tutor.

Edgardo tiene sólo dos años, pero el entrenador que formó a Veritas y a Chico Fresa, ve ahora en orden descendente a sus tres amados, como haciendo fila. El escalón más bajo, Edgardo, muy pronto intentará seguir el camino trazado por esos dos grandes competidores que parecen escoltarlo.

“Yo creo que Edgardo va a ser la siguiente gran cosa”, dice Ruiz García como atisbando en su bola de cristal, pero también sabedor de que el futuro mismo es incierto.

FIN