

Eclaire espera… /2
En la primera parte de esta crónica, recorrimos la caballeriza de Eclaire, el hoy campeón de dos Gemas de la Triple Corona, y serio suspirante por una Tercera que lo pondría en el Olimpo Sotelino. Luego observamos respetuosos su meditación y nos enfilamos a buscar al caballerango, que intentó huir, pero no lo logró, esta es pues la continuación de esa aventura.
Por Jesús Serrano
Tino se encoge de hombros tratando de retachar la responsabilidad de la entrevista a otro incauto, pero no hay nadie, y resignado cede finalmente.
“El caballo es aseado en las mañanas, se le cambia el agua se asea el establo para quitarle todo lo que hizo, y alistarlo para que se lo lleven los jinetes, el agua debe ser templada. El baño real es cuando viene de la práctica, está el sudor pegado, se saca al sol, se talla y se le da grasa en los cascos, se trata de buscar el sudor hasta debajo de la panza para que no quede nada de sudor y quede bien limpio”, dice Tino, agradecido de que esta vez no hay cámara de Sopa de Videos, como la vez anterior.
“Es como uno”, continúa el caballerango de Eclaire, “si te duermes con el sudor encima, no descansas igual, por eso el caballo tiene que estar impecable. Lo de los cascos es también para revisar que esté todo bien, que no esté caminando con dolor ni nada. En cuanto termina se limpian y se le engrasan”, comparte el cada vez más desenvuelto caballerango.
No es un secreto que los caballos del Hipódromo de Las Américas, son atletas de alto rendimiento, si vale la comparación, los Cuarto de Milla son como los corredores de alto impacto, como los corredores de 100 y 200 metros planos, —pruebas de velocidad—, mientras que los Pura Sangre, como el propio Eclaire, son fondistas, atletas que tienen que desarrollar una gran resistencia para las pruebas que enfrentan, como los corredores de los 10,000 metros y maratonistas, un reto equiparable a la milla un octavo del Derby Mexicano, la última instancia de la Triple Corona.
“La alimentación cuenta mucho, para que el caballo esté balanceado y no tenga sobrepeso, se le echa la pastura, y también debe ser la misma cantidad diario de grano”, dice Tino no pudiendo ocultar que le gusta su trabajo, y admite que si Eclaire logra quedarse con la Tercera Gema este 28 de abril, será un logro también para él.
“(lo siguiente es) tratar de que se apacigüe, es decir, entre más le pase el trapo y lo acaricie, más se serena, es como un humano, si le pegas, si le metes unas patadas pues se aloca. Se haría arisco, entonces el hecho de que pases tiempo con él ayuda a que después acepte al jinete y se deje conducir”, explica Tino otra de las labores de todos los días.
“Sacarlo al sol sirve, porque se calienta un poco, entonces cuando ya lo metemos a la caballeriza, está sediento y lo que hace es tomar agua y orinar”, describe los pasos esenciales para que Eclaire se mantenga en óptimas condiciones de salud.
Con respecto a la alimentación, Tino dice que es sumamente importante ver en qué grado está el caballo, como en estos momentos está en una exigencia constante de rigor físico-atlético, la cantidad de comida (no varía demasiado con respecto a otros ejemplares) debe mantenerse para que dé el peso, pero también para que reponga lo que ha quemado luego de la actividad física.
“Se le da una medida, y ésta se le va subiendo, depende de cómo esté el caballo. Es deber del encargado, Efrén, ver las cantidades de alimento”, señala Tino, “como cuatro kilos en la mañana y como nueve el resto de la jornada, los caballos comen tres veces al día también”, recuerda.
“Como en estos momentos está corriendo bien, se le sigue dando lo mismo”, explica. “Su problema es que come demasiado rápido, entonces le hemos buscado unas piedras de río, para echárselas en la tina y como están pesadas, tiene la posibilidad de atragantarse y tiene que aventar las piedras al lado para poder comer lento”.
En la San Jorge se ve uno que otro jinete que ya está a punto de partir luego de una faena que comenzó a las seis de la mañana. Todos se alejan de la grabadora como si ésta fuera un arma de destrucción masiva. Pero no el valiente Tino, que para este entonces ya agarró vuelo y está decidido a contarnos todo.
“Luego del entrenamiento llega agitado, entonces para eso es la paseada, independientemente de la comida, el objetivo es que llegue a comer relajado, porque viene muy acelerado, como uno, cuando corre, te agitas, entonces tiene que darle uno un buen paseo, lo que tratamos de hacer siempre es que esté relajado”, nos confiesa el experto.
“Para cuando ya se va a dormir ya es el velador el que se encarga de eso, Juan Carlos, (por cierto, no estaba por ninguna parte, pero él tiene un buen pretexto). Lo tenemos en la cabecera para estar al pendiente de él, y la rutina acaba como a esta hora (10:30 AM), o sea que ya puede relajarse para el resto del día, porque mañana va otra vez al entrenamiento muy temprano”, describe Tino que ya está próximo a tomar su descanso de media mañana.
Recientemente estudios de la Universidad de Standford, en Estados Unidos, han llegado a la conclusión de que en los atletas es necesaria una mayor cantidad de sueño y de descanso para poder tener mejores actuaciones. En el atleta humano una siesta de 10 horas se traduce en un incremento en el rendimiento según estos estudios, por lo que muchos clubes comienzan a tener más en cuenta el tiempo de recogimiento de sus atletas.
En los caballos, cuatro horas bastan para que cumplan sus funciones fisiológicas, lo hacen de píe o acostados cuando se sienten seguros, es sabido también que se echan siestas breves durante el día. Quizá explique por qué la tarde-noche (no contando cuando compite) sean momentos para descansar, y quizá el gran secreto del hoy ganador de dos Gemas.
“Hasta el momento no ha tenido entrenamientos en la tarde, al menos que haya una carrera de exhibición o algo, pero sería muy raro. Todo es en la mañana”, recalca el ya sonriente Tino.
Como ya habíamos dicho, Tino es famoso por efectuar la acicalada en el flequito de Eclaire en famoso video de Facebook. Al preguntársele sobre el mismo, Tino sonríe al recordar. “Es parte de la limpieza (dice con modestia), del cuidado, el entrenador y el encargado, se encargan de ver que el caballo esté sano, limpio, inclusive hay que limpiarlo y ver que no tenga garrapatas en las orejas, hay que ver que todos los aspectos de su higiene estén en orden, ese es el trabajo de todo este equipo”, dice con orgullo.
“El caballo no se baña diario, lo hacemos cada tercer día, el baño es como un premio, pero entre más lo tallemos es mejor, el caballo se mantiene en óptimas condiciones”, nos comenta Tino, aunque no le hubiésemos preguntado. En realidad ya está en su elemento y está muy dispuesto a compartir su conocimiento con los aficionados a la hípica.
“Igual que uno con su cabello, a los caballos hay que cuidarles la crin, y les ayuda para que se les salga el polvo, porque hay veces que se tallan ellos mismos, es muy molesto para ellos”, concluye Tino Rodríguez López, que nos despide e intenta dirigir ahora a la maldición a otros de sus colegas.
Cerca pasa el galopador de Eclaire, lleva su chamarra de cuero, parece que va a un concierto de rock, y al ver la grabadora se aleja como si el reportero fuera el cobrador de una letra del refrigerador. Hace el gesto universal de que regresará. No hace falta decir que no regresó.
Luego está el herrero, parte primordial de que Eclaire no tenga un mal paso, uno de los artífices del triunfo de Eclaire. A esta altura el herrero de cuadra San Jorge es toda una leyenda, todos hablan de su poder físico, sus enormes brazos de Hefesto, todos lo conocen, pero nadie puede encontrarlo. Unos apuntaban hacia la derecha, otros decían que ya se había ido, unos cuantos más no sabían quién era (pero se reían, por lo que quizás era una broma).
Sólo queda Efrén, que no ha logrado escabullirse, baja la gorra como pidiéndole a los cielos que la lepra esa, con grabadora en mano, desaparezca. Sujeta por las riendas a un caballo mientras lo asean. El Tordillo relincha mientras lo acicalan, y así es como Efrén nos habla.
Finalizará…











