Continúa su cuento de hadas

Domingo, Marzo 04, 2012
Allens Cash explotó en los últimos metros para imponer nuevo récord de pista
Allens Cash explotó en los últimos metros para imponer nuevo récord de pista
Allens Cash explotó en los últimos metros para imponer nuevo récord de pista

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Allens Cash lo volvió a hacer al conquistar el XXVII Clásico Velocidad, arrancó con un deslíz que lo rezagó un poco, pero cuando metió su devastador sprint sentenció la prueba, mejorando incluso su anterior récord en carrera de preparación

Por Jesús Serrano

Allens Cash es una historia excepcional. Su familia es tan numerosa que no caben en el redondel del Círculo de Ganadores, se apretujan para entrar en la foto, “esto es mágico”, dice un asombrado caballero de sombrero texano. Sí, lo de Allens es historia viva y todos somos parte de sus formidables lecciones.

El entero colorado de siete años de cuadra Falcón superó un inicio que presagiaba tempestades para ganar con ventaja el XXVII Clásico Velocidad rompiendo su propio récord de pista de 12.72 impuesto en carrera de preparación el 19 de febrero pasado.

Esta vez el potro cronometró 12.58 sobre la misma distancia de las 250 yardas, récord de pista en el Hipódromo de Las Américas, que desbancará al anterior registro, que aún está en validación por la American Quarter Association para determinar si es un nuevo récord mundial.

El colofón de este extraordinario momento que vivimos en el Óvalo de Sotelo podría ser: “y se levantó de la tumba”. En una estaba el pupilo de cuadra Falcón (El Osama de Sotelo, El Talibán, para los cuates), y luego simplemente escapó como un Houdini hípico que marca épocas con su aura, y por imposible que parecía su regreso al mundo de los vivos, el potro presionó la tierra en un loco frenesí para completar una auténtica epopeya.

Vean partir a Allens, es el desastre en cuatro patas. La cabeza de Allens parece jalar hacia el exterior a Ismael Parra, y éste no pudo controlarlo hasta que uno o dos segundos habían pasado, un ligero resbalón. Es como un mariscal de campo corriendo yardas laterales, la receta para el desastre.

Y más cuando por arriba, The Wizeman se quiere pasar de sabio y quiere propinar no una victoria, sino un apaleamiento atroz que dejará a todos musitando su nombre mientras los boletos de apuestas caen hechos pedazos de pura ira. Pero no, este no es el cuento de hadas de Wizeman.

This Lil Contender fue el siguiente en reclamar su oportunidad para derrocar al que unas semanas antes había sido inderrocable. Parecía encaminado al éxito, venía devorando la distancia con un loco alzamiento cuya sombra buscaba hacer olvidar al ganador de sus cuatro salidas anteriores en el sagrado Óvalo.

Pero tampoco era el cuento de hadas de This Lil Contender.

En la retaguardia, Ismael había conseguido por fin gobernar las riendas de Allens Cash. This Lil Contender se acerca furioso al final del túnel, su faz resplandece como un iluminado, casi podría jurar que Eddie Cuellar tenía esa expresión de “se los dije”; claro, antes de que el torbellino exterior lo engullera por completo.
Es Allens Cash, que como maestro Zen comienza a levitar, “¿Velocidad le llaman a este Clásico, no?, entonces les mostraré un poco de la misma”.

Allens estaba en la resurrección más increíble de los últimos tiempos. Segundos para abollarle la corona invisible a ese rey de la nada que lo usurpa. Sube como la espuma, su velocidad sin conciencia que no conoce la piedad. This Lil Contender abandona su intentona, la batalla ha sido perdida. Es mejor observar a esa centella recorrer los metros finales para abrazar la historia.

El orgullo del padre

La anterior es una forma incompleta de transmitir lo sucedido ayer cuando Allens Cash batió al cronómetro por segunda vez en menos de un mes para reclamar para sí su segundo Clásico de la campaña 2012, con tiempo final de 12.58 sobre las 250 yardas.

“Es un muy buen caballo, arrancó patinando por breves instantes, pero se levanta, en serio, no tengo palabras”, dice un aún asombrado Ismael Parra tras tomarse múltiples instantáneas con la numerosa familia de Allens, que sonríe y aplaude como si el buen Ismael fuera el alcalde de la ciudad o un Napoleón multicolor luego de superar un seguro Waterloo.

“Quiero lo mejor para él, primero porque es un caballo entero, y algún día será un gran garañón, queremos que disfrute sus últimos instantes como competidor”, añade Ismael. “Este es un caballo muy inteligente, es un caballo que sólo quiere que lo dejen correr y esta es la forma que tiene de demostrarlo”, confía el radiante Ismael.

¿No sentiste nervios, sabías que tarde o temprano se recuperaría?

“Me gusta darle su tiempo, hay caballos que se le han pegado, pero cuando él agarra paso y se afirma va con ellos, no me preocupa”, finalizó Ismael.

Allens logra esta hazaña el mismo día en que se convirtió en padre por primera vez, un augurio hacerlo el mismo Día de La Familia en el Hipódromo de las Américas. El segundo lugar fue para This Lil Contender y el tercero para Call Him Kong.

Fotos: Miguel Ángel Espinoza y Mario Becerra/ Hipódromo de Las Américas.